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Los Veranos Con Ostomía

La temporada veraniega es sinónimo de calor, y el calor es sinónimo de deshidratación.

Nuestro cuerpo está principalmente compuesto por agua, elemento clave, entre otros, en los procesos de excreción y termorregulación a través de la orina, heces y sudor.

Una deficiencia de este nutriente puede provocar dolor de cabeza, fatiga y mareos. Un aporte insuficiente de líquidos repercute directamente en el tránsito intestinal, provocando heces más consistentes que dificultan su salida.

En el intestino grueso se capta el agua restante que queda en las heces, por eso es tan importante el aumento de la ingesta hídrica en las colostomías e ileostomías, ya que la falta total o parcial de este órgano repercute directamente en sus funciones.

Si las recomendaciones generales de agua para una persona adulta y sana son de uno a dos litros diarios, en estas ostomías asciende a tres o cuatro litros diarios, sobre todo en los días más calurosos.

No es fácil desplazarse con una botella de dos litros por la playa o, si te gusta hacer montañismo, acarrear con cuatro litros a la espalda. En cambio, alcanzarás tus necesidades hídricas con mayor facilidad si incluyes en tu dieta alimentos con alto contenido en agua.

Por ejemplo, entre las frutas y verduras del verano, podemos encontrar en las fruterías la sandia y el tomate, que bien se pueden tomar enteras o en forma de zumo o sopa tanto en desayuno como en media mañana, comida, merienda o cena.

Como último consejo, evita salir en las horas de más de calor y, si vas a practicar algún deporte, opta por bebidas isotónicas, para restablecer los valores de sales minerales perdidos con el sudor.